Morricone… [reseña]


Ennio Morricone en concierto en Monterrey
por Alfonso Treviño

El arte cinematográfico está conformado por elementos que se desprenden de otras artes: del teatro tomó la actuación y las escenografías, de la fotografía tomó la visualización y la iluminación, de la literatura tomó la narración y de la música tomó la puesta en notas de una historia, como lo hicieron muchos compositores clásicos. Sin embargo, no es sino cuando la música funge como transporte de los sentimientos que vemos en la pantalla y cuando esta misma música, escuchada fuera de una sala cinematográfica, nos remonta a aquellas escenas de manera instantánea, cuando podemos considerar que la música ha cumplido su objetivo.

La obra del compositor italiano Ennio Morricone cumple con lo expresado en el anterior párrafo, por lo que sólo puedo decir que el concierto que ofreció en la ciudad de Monterrey el pasado 29 de mayo de 2008 fue simplemente un desfile de joyas del séptimo arte. Dividido en cinco secciones: Vida y leyenda, Dos adagios, La modernidad del mito en el cine de Sergio Leone, Cine social y Cine trágico, lírico, épico, el concierto nos llevó de la mano a recordar legendarios filmes, como El bueno, el malo y el feo, Los intocables, La Misión, Quemada, La leyenda de 1900 y Cinema Paradiso.

El compositor italiano se hizo acompañar por la Roma Sinfonietta, orquesta nacida en 1993 y que ha acompañado al célebre compositor durante los últimos doce años. Además, notable fue la presencia de la primera sopdrano, Sussana Rigacci, ganadora del Premio Maria Callas, cuya máxima interpretación durante el concierto fue en la melodía de El bueno, el malo y el feo: El éxtasis del oro. El Coro de México, dirigido por Gerardo Rábago Palafox dio un magistral soporte a melodías como el tema de El bueno, el malo y el feo, Como Magdalena, Abolición y Así en la tierra como en el cielo.

Para terminar sólo me resta decir que tanto la ejecución por parte de todos los músicos y cantantes, así como la acústica del lugar, fueron impecables. Como nota al margen sólo agregaría que el volumen que se alcanzó fue muy bueno y es de los pocos conciertos en donde no he salido con un dolor o zumbido de oídos.
Espero que el casi lleno de la Arena Monterrey inste a que este concierto sea el primero en una serie de conciertos en donde, gracias a la música, tengamos una velada donde nos adentremos en el séptimo arte.


Fotos tomadas por Eniac Martínez
Cortesía de Music Frontiers

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