Andrew Bird: Noble Beast


andrewbird_noblebeast

Andrew Bird
Noble Beast
(Fat Possum Records)
2009 [01.20]
[indie folk pop]
Prod: Mark Nevers
Site: http://www.andrewbird.net
Tracks @ MySpace:
Eval: 4.5/5

Tracks

  1. Oh No (4:20)
  2. Masterswarm (6:35)
  3. Fitz and the Dizzyspells (3:36)
  4. Effigy (5:06)
  5. Tenuousness (3:51)
  6. Nomenclature (2:54)
  7. ouo (0:20)
  8. Not A Robot, But A Ghost (5:37)
  9. Unfolding Fans (0:57)
  10. Anonanimal (4:47)
  11. Natural Disaster (4:18)
  12. The Privateers (3:24)
  13. Souverian (7:18)
  14. On Ho (1:08)
  15. Take Courage (Bonus)(6:51)

Músicos/Musicians

  • Andrew Bird – violín + voz + guitarras + silbidos
  • Martin Dosh – percusión + teclados + loops
  • Jeremy Ylvisaker – guitarra + bajo + organo

Reseña/Review

Andrew Bird impresionó en 2007 con Armchari Apocrypha… Lo he seguido desde su Bowl Of Fire, cuando comenzó a diversificarse del jazz característico que originalmente arrancó con su banda y, aunque eran unos cuantos tracks que realmente disfruté de The Swimming Hour había algo bastante característico y destacable en la música que componía el de Chicago. Había que seguirlo.

Ahora, creo que puede sentirse tranquilo, ha estado creciendo y perfeccionando un sonido que se vuelve característico y trae algo que no puedo llamarle de otra forma que no sea un aura que genera expectativa y -al menos- la cumple. Para mí está sobrepasando esa expectativa en cada álbum.

Y hoy (que ya se convirtió en mañana, mientras escribo) salió ya el álbum Noble Beast. En este caso no hablaré de la edición especial (de la que me voy a hacer) sino de la normal, aunque con un Bonus en mi sitio de suscripción (l-e-g-a-l) para comprar música en línea.

Lo único malo que puedo decir del disco es que arranca con la mejor canción… (y esto ya es un decir) Oh No, que escuché en primicia en su sitio y que no me pude sacar de la cabeza desde la primera vez que la escuché. Un track lleno de violines y arrancando con los silbidos de Bird (de veras que lo hace bien y lo ha convertido en parte de su sello sin parecer abusar de él). Con un ritmo más bien pop, pero con un arte por encima de varios. De verdad precioso… Simple, aunque lleno de sonidos, de guitarra, un buen trabajo de la percusión y sobre todo la voz apasionantemente tranquilizadora de Bird y los coros… cool, cool!

Ya con ese track vale la pena hacerse del disco completo. En serio, porque aparte no te vas a arrepentir de seguir escuchando. Las guitarras un poco más serias y a un ritmo menos alegre, Masterswarm se abre camino con un cambio de mood, que sin embargo sigue llegando y pegándote al estereo… noten bien el cambio a los 70 segundos con un ritmo más alegre… con un casi bossa-nova lleno de violines que escurridizos aparecen por aquí y por allá que incluso son los que generan los “solos” que -para mi caso, por el cariño al instrumento- me parecen acertadísimos punteando y tocando, mientras el silbido casi parece un theremin hasta que va haciendo un fade a base de palmas y percusión… ¡qué bonito! (¡Vaya que estoy disfrutando este disco y sólo llevo dos tracks!).

Unas guitarras en ritmo sincopado arrancan Fitz and the Dizzyspells, más digerible, más comercial en su arranque y con el sello que viene cocinándose desde hace unos tres discos, violín punteado y toda la cosa que luego se vuelve el protagonista con otro solo que acompaña de silbidos casi demasiado “naives”, demasiado bonitos, pero que a Bird le terminan funcionando.

El mood cambia un poco con el loop incial a base -nuevamente- de punteo de violines, mientras el violín con arco ejecuta encima, hasta que entra una guitarra acústica de tono simple pero casi solemne en Effigy. Un track más tranquilo, que no por ello menos interesante, más folk, más para poner atención.

Regresan los sonidos curiosos e interesantes con Tenuousness, otro track que arranca en un tono altamente folk y donde habrá que poner más atención en las voces, el uso de palmas y el sempiterno violín que aunque está ahí, a veces tiende a “desaparecer”. Buen track sin ser una sorpresa… agrega al álbum, incluso hasta como buena introducción a Nomenclature, mostrando, como en muchos otros tracks, cómo puede generar eufonía de palabras hasta pomposas en un track pop, tranquilo, agradable. Very cool indeed.

Se da paso después de un puente experimental de 20 segundos (ouo) a una introducción, digamos, también experimental de percusiones y silbidos cortos que derivan en un track atípico que, sin embargo me recordó (sin ser igual) los tiempos del Bowl Of FireNot A Robot, But A Ghost, que agarra cierto aire quizá hasta latino (apoyado en mucho por la percusión y las guitarras). Otro experimento sónico ahora más largo, (Unfolding Fans) da pie, nuevamente a un inicio experimental que llega a sonar a una eviolución (más experimental) de Armchair Apocrypha, puesto que evoca sonidos y alguna porción de mood, por ciertos pasajes, aunque hay que poner atención a loops, violines, palmas y -como en varios tracks de los discos de Bird- a la vocalización (en esta ocasión rapidísima en un par de pasajes) de Bird, acompañando a otros instrumentos, mientras el track se convierte en algo más alternativo, más rock incluso, otro track digno de resaltarse: Anonamimal.

Bird vuelve con un intro más folk a base de guitarras a un track cargado de sentimiento (el sonido de banjo colabora, entre teclados de campanas), que lentamente va creciendo, flotando sin elevarse, mientras curiosamente el tono de Bird cambia muy poco, al tiempo que el violín y algunos sonidos de slide van llenando el ambiente en un Natural Disaster ambiguamente hermoso.

The Privateers continúa solidificando el sonido de Bird. Me gustó bastante el pequeño y significativo  cambio hacia el final del track. Souverian, el track que le sigue arranca a base de silbidos, muy bien, y va convirtiendose en otro track épico de Bird, lleno de paisajes y pasajes a lo largo de sus más de 7 minutos que nos llenan de folk, sonidos más bien pastorales, de granja, de días pasados, de aire fresco, mientras descansas entre la paja viendo al horizonte, independientemente de lo que diga la letra… hasta que llega el silencio y el cambio hacia otro pasaje hasta que entra en un último pasaje de distorsión hacia el final del track.

On Ho! es un minuto de violines tristes con los que finaliza el disco en un final inesperado, pero que les debo presumir que yo solo imaginé. Tengo un bonus track que vale la pena busquen y que les presumo que es una maravilla y hasta ahí se los dejo, entre silbidos y punteos de violín.

Bird logró posicionarse entre mis favoritos de a deveras con este disco. En este mood y subgénero están él y Sufjan Stevens, cada quien en su lugar y haciéndonos disfrutar de un preciosismo que viene bien y puede llevarte a interesantes estados de ánimo.

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