El enésimo mas uno miembro de una banda


Tratando de encontrar algún modelo que pueda hacer que bandas puedan vivir decentemente (ser un ultra-mega-millonario puede no ser una vida decente en muchos aspectos) de su trabajo, o más bien de su arte, quizá todavía estemos lejos de encontrar el modelo económico adecuado (hemos estado revisando y discutiendo al respecto, pero no encontramos algo que ayude, por lo que todavía no llega el post al respecto).

Existe, sin embargo más claridad al respecto de la administración de la banda, tal como ocurría al inicio del pop (aunque quizá más bien al inicio del rock). Si vemos algunas historias, como la del Coronel Parker y Elvis, la historia no tuvo un final muy feliz que digamos. Existen otros ejemplos de mánagers o administradores como el de Paul McGinness con U2 en donde las cosas han ido mejor.

Creemos pues válido pensar que en las bandas del siglo XXI se vuelve pertinente pensar en que ese enésimo mas uno miembro, el administrador, pueda ser algo vital y que, dada la evolución de la distribución musical en este siglo, quizá no sea una mala idea pensar desde el inicio de la banda en un miembro que administre. Y no estamos pensando en un miembro musical de la banda, sino alguien que siendo parte del proyecto se dedique en cuerpo y alma a la administración: a saber qué puede convenirle a la banda y qué no y, que al mismo tiempo sea parte del espíritu de la misma, que haga que las cosas sucedan distinto si él no está. Que cuide a la banda.

Que pueda discernir desde el inicio lo que pueda convenir en cuanto a presentaciones, conciertos, productores, estudios tanto desde el punto de vista artístico como desde el punto de vista económico. Que vaya a partes iguales con el resto de la banda. Que -en este mundo con cada vez menos intermediarios- pueda buscar y pagar un productor, conseguir un buen trato para la distribución en las e-tiendas (como iTunes, que busque alternativas que puedan tener distintos precios, en donde la oferta y demanda incluso pueda llegar a poner un precio a la oferta y saber si ese es o no el camino).

Claro, cuando muchas de las bandas comienzan a operar desde los 16 años, este tipo de función se antoja difícil, pero igual que los músicos, si no hay algún estudio o práctica (en el caso del administrador, la experiencia es valiosísima), quiere decir que la banda pueda no ir tan en serio y ese miembro tiene una función que en momentos será vital para el grupo.

Que uno de los músicos maneje también a la banda representa un peso grande, a veces resulta, pero aparentemente en un porcentaje más alto, este no es el caso, se pueden generar desbalances (que llevan a envidias y roces entre los compañeros), aparte de ser parte de la banda musical, ese miembro hace más trabajo y siente que merece más. Igual puede pasar con el miembro “imán” y que por carisma o por la razón que se guste atrae más público en presentaciones, o se vuelve sello distintivo del sonido en las obras realizadas, pero esa es otra historia y tema de otro post.

Así pues, que un compañero de la banda (existen siempre los rockstar-wannabes que no tienen el talento musical para participar, pero que tienen amor por la música y que, de tener éxito la banda, pueden generar una forma de vida que atraiga a todos). Finalmente hablamos de una microempresa al inicio que cuando crece puede no tener el tamaño micro que al inicio: cuenten los miembros, multiplíquenlos por pareja, hijos y hagan las cuentas de manutención, rentas, escuelas (en latinoamérica esto es una tragedia) y ya podemos hablar fácilmente de sostener a una veintena de personas en forma constante y digna.

Hablamos de alguien que requerirá preparación financiera, administrativa, hasta de relaciones públicas, coaching y que deberá aceptar ese rol, además de poder ser árbitro y la cabeza fría cuando las cosas no vayan bien hasta en lo artístico. En estos tiempos, fácilmente me la aventaba.

Los tratos no necesariamente van a ser con sellos monstruosos (afortunadamente están desapareciendo, si reviven, habrá que modificar la estrategia) con desventajas, pueden ser con pequeños sellos o incluso sin éstos, con organizadores de eventos, con distribuidores electrónicos, con estudios, productores, ingenieros de sonido, que finalmente pueden ser subcontratados y cobrar por sus servicios, pero no necesariamente en forma de regalías, mismas que creemos pueden ir dirigidas sólamente a la obra de arte y por un tiempo razonable que de oportunidad, de nuevo, de una vida digna.

Punto y aparte quizá puedan ser las relaciones públicas y el enfrentamiento con los todavía monstruosos medios de información (que no de distribución o sellos): radios, TV, periódicos, revistas, en donde la experiencia e incluso la preparación puede ser la alternativa.

Empiecen pues con lo que tienen, decidan los roles y preparens en ellos: desde el bajista hasta el administrador, pasando por el vocalista.

Sin ser una teoría lo que acabamos de escribir, sabemos de antemano que puede éste no ser el camino. Más de alguno habrá pensado y visto esquemas similares: creemos que vale la pena que se pruebe y que -sabiendo que esa función es parte de la banda: una banda autoadministrada que si tiene un administrador que crea en ella y que sólo los administre a su bana (es parte de ella, ¿ no? quizá pueda tener un side-project, pero al igual que el baterista, se debe a SU banda) que no sea facilmente “novateada” o engañada y que pueda salir adelante; una banda, finalmente en que las posibilidades de obtener los resultados económicos dignos incluyan sin más o menos porcentaje a ese enésimo mas un miembro.

La música ya se puede hacer en un garage y que suene bien, ya se puede distribuir en forma electrónica por varios medios, los sellos están poco a poco dejando de agregar algún valor a la cadena. Puedes llegar en un primer momento -al no tener economías de escala como los sellos monstruo- a tener costos/gastos arriba de lo esperado, pero con la cantidad de músicos que vemos sacando obras, buenas y malas, los costos para la distribución, promoción, presentaciones, etc. deben tender a bajar. Pura democracia musical podría ser una posiblidad en el futuro no tan lejano.

Claro, no estamos hablando aquí más que de bandas, no hablamos de músicos de estudio o de solistas, cuyo caso puede llegar a ser distinto y ni siquiera lo hemos revisado.

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2 comentarios en “El enésimo mas uno miembro de una banda

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