Meandering Mine: Neanderthal Nein

meanderingmine
Meandering Mine [DE]
Neanderthal Nein (2015.10.15) [debut]
Prod: Wolfgang Wiemer
Músicos/Musicians
  • Wolfgang Wiemer – guitarra + vox
  • Roman Suschko – bajo
  • Stefan Gonglach – teclados
  • Fabian Samhammer – batería
Tracks
  1. Deus Ex Machina (3:12)
  2. La Burst (1:19)
  3. Orpheus (6:01)
  4. 3Hz (1:52)
  5. Lindblum (6:32)
  6. Kanon (5:56)
  7. Nein (6:55)
  8. Trivial Thing (7:16)
  9. Espresso (0:53)
  10. Leer (11:12)
  11. Joker (4:12)
  12. Thomas (3:57)
  13. Bad Apple (9:30)

Tenía rato de que no se me movía el cerebro (y hablo más bien de que “físicamente se mueva dentro del cráneo”) hasta escuchar esta banda de Munich que lleva formada desde 2010. ¡Fabulosos! ¡Extraordinario álbum debut!

Hemos estado alabando el disco durante unas semanas (después de recibirlo de la banda) y ahí van los porqués:

Antes de comenzar: este álbum debe escucharse completo: búsquen una hora con 10 minutos en las que decidan escuchar el disco y eviten interrupciones.

Comencé a escuchar el disco -como casi siempre- con mente abierta y arrancando con tracks con más metal en su ADN que otra cosa, aunque los coros casí imperceptibles y los cambios de tiempo en Deus Ex Machina anunciaban algo “distinto” ¿progresivo? quizá.

La Burst (óiganlo, que quizá no escúchenlo) mostraba que la banda estaría experimentando: ¡Bien! con todo y que el experimento para casi todos será ruido.

Y llegaron los 6 minutos de Orpheus, que sin cambiar del todo la primera impresión ya tiene sonidos y motivos más interesantes: “Me quedo a escuchar el álbum” fué la decisión, después de los primeros tracks de introducción.

Acerté al seguir una simple y acústica 3Hz que no he podido hacer que salga de la cabeza y que daba la idea del juego en el que me había subido: una montaña rusa de sonidos y emociones que provoca la música de esta banda en este álbum.

Sigue en acústico Lindblum, más elaborada, llena de voces que suenan a tu alrededor. El imperceptible bajo lleva el track mientras escuchas redobles de batallones liderados por más voces, campanas, pasos, puertas y otros sonidos que afirman la experimentación de la banda y que curiosamente no necesariamente percibes por estar más atento a la música, que hace un fade para que el gong que da pie a Kanon te haga saltar un poco mientras sigues escuchando más y más sonidos de algo que raya en el New Age (y para los que leen New Age como algo peyorativo… escuchen antes), terminando lo que sería una trilogía “soft” en el álbum.

Dentro del continuo del disco (sí… no hay cortes por si no te has dado cuenta hasta hoy) entra ahora Nein, más “electrónico”, más movido, comenzamos a subir en la montaña rusa de sensaciones nuevamente, ahora entre voces elevadas, distorsiones, neoprog y lo que quieran añadir hasta llegar a un final oscuro, casi “doom” en el track.

Arranca, después de un corte pero como continuando el track anterior, Trivial Thing, con voces en off mientras la batería lidera a sonidos de guitarra y teclados alejados que van creciendo y desarrollando un track nuevamente de metal que atrás trae ritmos a-la-discipline… buen track que termina al comenzar la batería de Espresso, un puente a base de batería que conduce después de unos segundos al espectáculo:

Leer comienza con harmónicas de guitarra entre la voz de Wiemer mientras asoma el bajo hasta que aparece la batería de Samhammer y el track comienza a “elevarse”… hay que escuchar los arpegios silenciados de la guitarra, los teclados con sonidos de xilófono, batería y bajo en conjunto alrededor del minuto 3 (antes y después) el track sube y baja, enmudece (salvo la guitarra) enmedio de sonidos ambient y regresa con sonidos de agujas rasgando vinilos, mientras la batería está prácticamente 7 minutos del track llevando el ritmo sea con tambores, sea con platillos hasta que todo se silencia, entran los teclados de Gonglach para llevar a más experimentos de sonidos, voces, teclados y la prominencia y tremor del bajo de Suschko, que comienza a “jazzfunkear” unos segundos. El track pues está diseñado para exhibir a los 4 músicos coherentemente.

Unos segundos de voces “en off” entre ambos tracks, da pie a la extracción de sonidos, ritmos sincopados, jazz y experimentación que es Joker, un track anárquico que termina funcionando con todo y sonidos circenses, extraído de los teclados y que combinado con el resto de intervenciones de los músicos que lo hacen un track oscuro y continuado por Thomas, que reduce la ansiedad del track anterior y nos va preparando para el final a través del ambient de los teclados y sonidos de viento de una orquesta afinando y preparándose hasta el clímax, convirtiendo el track en un extenso puente para llegar al final:

Bad Apple, el track (¿más?) progresivo del álbum, que remata lo hecho por la banda en el álbum, notándose aún más lo que han logrado los músicos para ser una unidad.
Seguramente no será un álbum para todos, sobre todo, después de haberlo promovido con muchos amigos y pedir feedback: lo que sí es un hecho es que entre los “¡Rarísimo!”, “¿Qué género es?” siempre se escucha un “Son buenos” unánime.
¿Yo? Ya lo dije: es uno de los mejores álbumes que he escuchado en 2 años.
Por favor apoyen a las bandas: de serles posible, adquieran su material físico. Les dejamos algunas opciones:
Reseña del Ciro desde
Mazatlán, SIN, MX
Publicado originalmente en Medium
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Beardfish: +4626-COMFORTZONE

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Beardfish [SE]
+4626-COMFORTZONE (InsideOut) – 8th album
2015 [01.12]
[progressive]
Prod:
Beardfish
Site: 
beardfishband.com
Eval: 4.5/5
Art(e):
Jesse Loboda

Tracks

  1. The One Inside Part One – Noise In The Background (1:47)
  2. Hold On (7:47)
  3. Comfort Zone (9:34)
  4. Can You See Me Now? (3:43)
  5. King (5:43)
  6. The One Inside Part Two – My Companion Through Life (4:05)
  7. Daughter/Whore (5:22)
  8. If We Must Be Apart (A Love Story Continued) (15:34)
  9. Ode To The Rock’n’Roller (7:20)
  10. The One Inside Part Three – Relief (4:33)

Músicos/Musicians

  • Rikard Sjöblom – voz + teclados
  • David Zackrinsson  guitarras
  • Robert Hansen – bajo
  • Magnus Östgren – batería

Reseña/Review

Y sí, volvimos a las reseñas después de mucho, mucho tiempo.

Los suecos regresan, después de algunas experimentaciones con su octavo álbum haciendo que el 2015 inicie fenomenal… regresando a lo que hacían en The Sane Day o Sleeping In Traffic … ese revival que no copia y que utiliza elementos actuales para recordarnos al progresivo de los 70’s… en esta ocasión llegando hasta el metal de la época… al menos pincelando de vez en cuando con él.

Una introducción con voz en off todavía no deja saber qué es lo que va a pasar, debes dejar pasar casi dos minutos que generan la expectativa… mera introducción y literalmente un poco de Noise In The Background.

Hold On… riffazo antes de que entre el coro con el título y comience a desarrollarse el track, arpegios, seguimiento de toda la banda a la voz de Sjöblom en todo el estilo progresivo setentero… ¡Maravilloso!

Comfort Zone arranca con una eléctrica muy a los 70s, alguno dijo “Santanera” aunque no necesariamente… los teclados, sin embargo se encargan del primer cambio antes de escuchar la voz y vaya cómo se desarrolla el track: las conversaciones vocales generan un intermedio sensacional y termina en crescendo a base de teclados… buenísimo…

La cosa se pone un poco más pop (si es que puede decirse así) con Can You See Me Now? y su piano (y resto de teclados) donde la voz de Sjöblom destaca especialmente.

En King Hansen se hace presente ya sea sosteniendo acordes, siguiendo guitarras pesadas, casi haciendo metal (¡Gracias David Zackrisson!) o abriendose paso junto con la batería entre la voz de Sjöblom, con cambios a ritmos sincopados, de metal, de todo… está de lujo… buenísimo track.

La acústica de My Companion Through Life anuncia un track más tranquilo suave y relajado que se disfruta y hace cerrar los ojos…

Cuando puedan, escuchen juntas las tres partes de The One Inside… realmente hacen un track con su leit-motif sonoro… los tracks encajan en el álbum y suenan buenísimos juntos…

Todo se acelera con Daughter/Whore, más agresiva, más metálica y donde todos los músicos cooperan (oídos atentos en el cambio al minuto 2:05).

Los teclados anuncian a la cereza del pastel, entregada un par de tracks antes de finalizar: If We Must Be Apart tiene todos los elementos que la banda ha estado cocinando desde su inicio se manifiestan en los 15 minutos de este track, al tiempo pomposo, exagerado, pretencioso, lleno de cambios (el del minuto 2:30 lleva a sacar alguna que otra lágrima de felicidad auditiva), largo -y nada se dice en el mal sentido-  es todo lo que algunos pudieran llegar a odiar del progresivo y que aquí adoramos y reconocemos… #odienmemás ¡Buen trabajo!

Ode To The Rock’n’Roller más rock, menos progresiva, pintada por segundos de jazz quizá hasta sale del molde del disco por momentos, sigue siendo un buen track… al menos da pie al final del disco que -de nuevo- les recomiendo escuchar junto con las dos primeras partes de The One Inside.

Buen disco, buena banda, buen inicio de año.

Por favor, ayuda siempre a las bandas, adquiere su música antes de piratearla, atiende los conciertos, búscalos en sus sitios y adquiere su mercancía. Aunque parezca paradójico esto ayuda a que la música siga siendo arte y no ciencia mercadológica.

Steven Wilson: The Raven That Refused To Sing (and other stories)

 

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Cuando escuchas algo como lo que hace esta banda y te das cuenta de lo que logra hacer Steven Wilson, poco queda por decir. Sin embargo, el infográfico no hace justicia a este disco. La combinación de jazz, fusión, progresivo, rock y hasta algo de folk si lo quieres escuchar, te dice, nuevamente, que encasillar la música es un error y casi una estupidez. He leído reseñas sobre este disco y cuando algo le huele a progresivo a algunos críticos, parecería que con una sola escuchada les aterroriza y lo ven mal. Mi recomendación: escuchen el disco, escuchen lo que hacen los instrumentos: Beggs y Minneman en la sección rítmica a veces hasta desaparecen lo cual para este disco y banda es todo un halago: finura y perfección en la ejecución; escuchen los teclados: moogs, hammonds, pianos rhodes a cargo tanto de Wilson como de Holzman dando profundidad, por favor, escuchen la flauta de Theo Travis, sus solos de sax y el clarinete; escuchen los arreglos de cuerda y, sobre todo este fondo, las guitarras de Govan y Wilson… así como las voces y sus armonías.

Tendrá que suceder algo maravilloso para la música para que este álbum deje de ser el mejor de este año y me atrevo a decirlo saliendo el disco apenas en Febrero.

(Por cierto, me refiero a algo maravilloso para la música como arte, no como industria: esos esfuerzos los escuchamos todos los días en radio, TV y -sobre todo- ¡Los vemos en los periódicos!: todo un desastre).

Milagres: Glowing Mouth

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Milagres
Glowing Mouth (Kill Rock Stars)
2011 [09.13]
[rock]
Site: http://milagresmusic.com
Eval: 4.5/5
Art(e): 

Tracks

  1. Halfway (3:54)
  2. Here To Stay (3:09)
  3. Glowing Mouth (6:28)
  4. Gentle Beast (3:56)
  5. Lost In The Dark (3:21)
  6. Fright Of Thee (3:08)
  7. Moon On The Sea’s Gate (4:06)
  8. Gone (3:09)
  9. For Disposal (4:47)
  10. To Be Imagined (4:05)
  11. Doubted (4:15)
Músicos/Musicians
  • Kyle Wilson – voz
  • Fraser McCulloch – bajo + voz
  • Eric Schwortz – guitarra + percusión + voz
  • Steven Leventhal – batería
  • Chris Brazee – teclados
Reseña/Review

Bastaron unos segundos de “Glowing Mouth” en emusic para rendirme a Milagres, banda de Brooklyn que ha estado trabajando desde 2006 y cinco años después entregan un álbum que ya quisiera cualquier banda establecida. Fue casi a la semana de salir que lo descubrí, compré el disco en línea y el sello Kill Rock Stars se apiadó de mi angustia con el download del disco en mp3… (¡Gracias!)

Con una diversidad impactante que va desde algo de psicodelia, algo de pop, realmente la sensación que te deja la banda, a pesar de la suavidad y lentitud de algunos tracks es que estás frente a una bandota de rock, porque es ese sentimiento de experimentar, de mezclar, de arreglar y atreverse lo que agradeces de la banda y lo que tendemos a llamar en el programa simple y llanamente rock, mucho ayudados por la voz de Wilson, llena de falsetes, quizá hasta abusando de ellos pero al mismo tiempo convirtiéndolos en un nuevo “efecto” como el que podría tener una guitarra para su instrumento, todo está en su lugar correcto.

Halfway y su arranque a base de teclados y voz en falsete a la que poco a poco y detrás de los sintetizadores se agrega la percusión, la guitarra y un bajo imperceptible… fué lo que ya me indicó que la selección y adquisición había valido la pena. Quizá el álbum que más me haya llamado la atención en un año donde salieron The King Of Limbs que tengo ya transparente de tocarlo y tocarlo, el Hardcore Will Never Die…, el Take Care al cubo y mucha más excelente música. Quizá fué volver a experimentar algo que tenía rato de no escuchar (misma cosa sucedió, pero con otra medida con el Skying de The Horrors o con el 2 de Black Country Communion).

Here To Stay, más light, más rápida, más pop hace el trabajo correcto para que puedas apreciar entre una excelente Halfway y EL track del disco: Glowing Mouth: lento, largo, construído -no tocado- a base de sintetizadores y la voz de Wilson que no puedes sacarte de la médula espinal, coros y lo etéreo que envuelve… Si solo escuchas un track -y no te lo recomiendo: escúchalo todo- es éste al que debes darle la oportunidad.

Gentle Beast, con un mood más “sofisticado”, también lento y -nuevamente- basado mucho en sonidos de sintetizadores

Con Lost In The Dark, los de Brooklyn parecen reencarnar una versión americana de Doves, ojo a las percusiones y a la batería que hacen un trabajo sencillo llenando un track que tiende (no lo es) a himno con un beat simplísimo… como muchas veces esperamos que sea.

El ataque suave a la guitarra, el pandero, y esa cierta lentitud que aparece en Fright Of Thee, donde la voz nuevamente muestra una versatilidad que te hace sentir que eres mudo, es apabullante… una excelente muestra de lo que hace Milagres, de las que tienen que estar entre las recomendadas… lo que es difícil en este disco.

Los arpegios “simples” con los que arranca Moon On The Sea’s Gate, donde parecería en el primer medio minuto que vas a escuchar con el fondo de pop el acento francés de Jacques Cousteau (exageré, sí… es lo bueno de ser el que escribe), se transforman en un track entre misterioso, quizá hasta melancólico, que sigue dando buenos resultados al conjunto del disco completo… noten las voces graves en algunos pasajes.

Gone regresa con un sentimiento más ligero, más iluminado, con las voces más agudas, que sin embargo le pueden faltar gotas de alegría ya que tiende a lo “hímnico”: los arreglos alrededor del track (ojo con la batería), terminan entregando una especie de pausa dentro del disco (de nuevo, ya quisieran lo que parece una pausa varias bandas y performers que andan por ahí preocupándose más por el look y la imposición de modas) que parecería extenderse un poco en For Disposal: pausada y adormecedora por momentos (nada dicho en tono negativo).

To Be Imagined se vuelve un poco más etérea (por la voz) y al mismo tiempo más angustiante (la batería parecería un reloj que te está midiendo el tiempo y te tiene a punto de despertar). Con pianos, aplausos y una guitarra un poco más sucia la banda genera otro acierto.

Y el disco termina con un track que parece haber salido del cerebro de Guy Garvey & Co. (hasta la voz se asemeja en momentos): Doubted, a base de notas de piano despreocupadas que van formando otro buen track con todo y arreglos de cuerdas por detrás: atención después de la mitad del track, cuando arrancan los platillos.

Quién iba a decir que de Brooklyn saliera una banda a la altura creativa de dos consentidos: Elbow y Doves, pueden agregar más a la lista, pero no las comparen (altura creativa no significa que suenen igual, significa quizá que la sensación que su arte te genera pueda ser similar), cada banda hace lo suyo y lo que te dejan es lo importante.

Disco recomendado.

Radiohead: The King Of Limbs

Radiohead
The King Of Limbs (Independiente: XL Recordings, tdb Records)
2011 [downloadable 02.18/touchable 03.28]
[rock]
Prod
: Nigel Godrich
Site: http://radiohead.com http://www.thekingoflimbs.com/
Eval: 4.5/5
Art(e): Stanley Donwood

Tracks

  1. Bloom (5:14)
  2. Morning Mr. Magpie (4:40)
  3. Little By Little (4:27)
  4. Feral (3:12)
  5. Lotus Flower (5:00)
  6. Codex (4:46)
  7. Give Up The Ghost (4:50)
  8. Separator (5:21)

Músicos/Musicians

  • Thom Yorke – voz + guitarras + teclados
  • Jonny Greenwood – guitarras + teclados
  • Ed O’Brien – guitarras
  • Colin Greenwood – bajo + programación + teclados
  • Philip Selway – batería

con/with

  • Noel Langley – flugelhorn (1,6)
  • Yazz Ahmed – flugelhorn (1,6)
  • The London Telefilmonic Orchestra (6)

Reseña/Review

Lo escuché varias veces, me esperé a tenerlo en formato manoseable para escucharlo en el estéreo lo mejor que pudiese: valió la pena.

Aunque tiene algunas estadísticas no muy promisorias: Desde The Bends este es el primer álbum que no llega a #1 en las listas (no lo ha hecho en ningún país) y el que tiene un menor puesto en las listas desde Pablo Honey. Lo único que me preocuparía es que esto le de alguna señal a la banda, que hasta ahora ha hecho caso omiso de este tipo de información: claro ha estado en los número 1 por mucho tiempo. Y con todo tipo de críticas al álbum (positivas y negativas) la banda sigue dando de qué hablar. ¿Lo bueno? A mí me gustó el álbum y es quizá el álbum que me volvió a regalar la sensación de ansiar la salida del trabajo de una banda… ¡Y lo disfruté, por más cosas extrañas que digan de la banda y de su música!

El álbum extiende lo generado en el In Rainbows, aunque de forma más etérea (y quizá hasta un poco más oscura y menos alegre o suave que en el anterior trabajo) con sus escasos 8 tracks que te dejan pidiendo por más (que saldrán en forma de EP’s seguramente, visiten el sitio del álbum: ya están Supercollider y The Butcher para quienes adquirieron a través del sitio) y es un álbum que seguramente agradará a fans y puede ser un descubrimiento para primerizos.

Bloom arranca el disco, con los ritmos aparentemente sincopados y donde los tambores parecen francamente programados (cuando la programación se nota por todos lados) y que a pesar de los flugelhorns que le dan una belleza a esa parte del track donde aparecen, puede no ser el comienzo esperado, lento, pausado pero definitivamente es Radiohead al mando.

Le da una introducción a la mucho más movida Morning Mr. Magpie, buenísima, la voz de Yorke convertida en un instrumento más -y el más reconocido- de la banda, entre gemidos, suspiros y angustias enmedio de un bajo increíble del Greenwood (Colin, el bajista, por supuesto) y con los punteos de las guitarras aderezados por los golpeteos de las batacas es una de los tracks que más he repetido. Lo toco y lo toco y no me canso.

Little By Little, de nuevo con el bajo en papel preponderante, pero aquí con una percusión que llena todos los espacios que la habitación donde estés te dejen (o para fines prácticos, lo que puedan llenar los diminutos earphones de tu ipod…) , mientras entra la voz en agudo de Yorke con las guitarras atrás haciendo de las suyas (cómo suenan bien y compenetradas las guitarras a lo largo del track, pónganles toda la atencion, cada una haciendo alguna travesura), se convierte en otro obligado del disco.

La velocidad del beat continúa en Feral, extrañísima, más sincopada, procesada, angustiosa que te mantiene al borde esperando cuándo comenzará la voz de Yorke a alentar todo como es su costumbre… pero no… el track sigue y sigue en el mismo beat entrecortado y mucho muy electrónico.

Con el cerebro todavía procesando entra lento pero contundente el bajo, las palmas, los sintetizadores sonidos y ruiditos por todos lados de Lotus Flower que Yorke había bosquejado desde el anterior trabajo solista, pero que con la banda adquiere otro nivel. Bajo y voz con ecos  llenan este track de alma propia y no se puede ya disasociar del vídeo con Yorke bailando en blanco y negro. Batería y demás sonidos son la cortina sonora que adorna el track. ¡Fabuloso!

Los sonidos de piano y la voz rasposa del inicio abren Codex, un track suave, lento, cadencioso, como lo han hecho antes. Atención a los alientos (flugelhorns) cuando entran mientras Yorke los sigue (¿O son los alientos los que tratan de seguir a Yorke?).

Nuevamente ruidos y sonidos varios inician otro increíble track: Give Up The Ghost, que enmedio de pajaritos, arranca con una voz aguda (que será parte del background musical a lo largo del track) que luego será acompañada por una guitarra acústica, mientras Yorke entra con su voz con ecos… y luego sonidos como de trompetas… Sería un atrevimiento decir que es mi track preferido… pero lo pondré un par de veces más antes de continuar.

¡Listo! El disco no puede acabar mejor: Separator tiene de todo comenzando por la batería que nuevamente parecería que está programada… pero es Selway con un timing impresionante (es un metrónomo). Noten, nuevamente el bajo, más refinado en esta ocasión: un track donde la banda hace más y de manera más orgánica y natural quizá que en el resto del disco. Escuchen, por ejemplo las guitarras que arrancan a la mitad del track y se van apoderando de parte del escenario, sin opacar el resto de lo que sucede.

No puedo asegurarlo, debemos respetar todas las ideas y diversidad de lo que se escribe afuera si esperamos el mismo tratamiento aquí, pero quien no disfruta este disco parecería ser que dejó atrás la capacidad de seguir a una banda, esperar su material y saber emocionarse, pero sobre todo disfrutar un álbum expresamente hecho para ello, corto, directo y al cerebelo. ¡Gracias para los de Oxford!

Mogwai: Hardcore Will Never Die, But You Will

Mogwai
Hardcore Will Never Die, But You Will (SubPop)
2011
[post rock]
Prod: Mogwai + Paul Savage
Site: http://mogwai.co.uk
Tracks @ MySpace: http://www.myspace.com/mogwai
Eval: 4.5/5
Art(e): dlt w/photo by Antony Crook

Tracks

  1. White Noise (5:03)
  2. Mexican Grand Prix (5:17)
  3. Rano Pano (5:14)
  4. Death Rays (6:00)
  5. San Pedro (3:27)
  6. Letters To The Metro (4:40)
  7. George Square Thatcher Death Party (3:59)
  8. How To Be A Werewolf (6:22)
  9. Too Raging To Cheers (4:29)
  10. You’re Lionel Richie (8:29)
  11. Slight Domestic (5:35)

Músicos/Musicians

  • Dominic Attchison – bajo
  • Stuart Braithwaite – guitarra
  • Martin Bulloch – batería
  • John Cummings – guitarra + programación
  • Barry Burns – guitarra + teclados

con/with

  • Luke Sutherland – voz (2) + violín (1,2,9) + guitarra (1,3)
  • Domenico Lolacano – voz
  • Kate Braithwaite – voz
  • Andrew Lanzonby – voz
  • Kim Supajirawatananon – voz

Reseña/Review

Mogwai está cumpliendo 16 años en este 2011. Curiosamente son ellos los que nos dan el regalo con un disco con todos los síntomas de una ruidosa madurez. ¿Cómo le hacen para irse haciendo melódicos, experimentar y seguir siendo igual de ruidosos y cada vez aprecies más lo que hacen? No creo que pueda contestar esta pregunta escribiendo. Se debe escuchar lo que hacen… música del ruido… y buena música.

Uno de los mejores ejemplos y con lo que arranca el disco, White Noise es un arrullo que difícilmente te va a dejar tranquilo, y sin embargo arrulla. Aquí está la maravilla de la banda y lo que hace…cómo va construyendo lo que sucede con pequeñísimos cambios y cortinas ruidosas atrás… guitarras y teclados, mientras la sección rítmica parece que puede estar en medio de un torbellino y no les va a afectar nada… y al mismo tiempo pónganle atención tanto a la batería como al bajo… pura energía con lo mínimo necesario en el caso del último y pequeños fills del primero para el que quizá pueda ser mi track favorito del disco (que creo que en este caso es muy peligroso decirlo… casi todo está a la altura), la que no se me va a quitar de la cabeza y va a generar obsesión… pero vamos a continuar, porque el disco está buenísimo.

El loop trepidante y los teclados que casi te llevan a un juego de vídeo de los 80’s da pie a que entre el bajo y de nuevo se vaya construyendo un track cantado (bueno, susurrado)… al que luego se agregan voces procesadas (hasta a-la-daftpunk), aunque menos exageradas, mientras todo lo que va apareciendo en el track se suma y te entrega una energía increíble en Mexican Grand Prix insisto… buenísimo este disco.

La distorsión de guitarra con que comienza Rano Pano inunda la sala, no debería salir música de ahí y sin embargo se van agregando teclados, efectos, ruidos y una batería con contundencia y más distorsiones que a medida que de repente algunos de ellos se silencian logras apreciar mejor y sin embargo… ¡Hay música ahí!

Parecería que todo se calma con los primeros sonidos de Death Rays (sobre todo después de la distorsión anterior) y sus eléctricas arpegiadas, acompañadas de teclados esperando la entrada de una batería limpia y prístina que comienza a ser acompañada con un bajo discreto… poderosamente discreto si me logran entender. Un track en donde son los platillos los que meten el ruido que caracteriza a la banda… sí los platillos (en algún momento ayudados por los teclados). Un track interesantísimo, con mucha belleza y que se agradece, incluyendo los últimos dos minutos ya con la distorsión sello de la banda. ¡Éxtasis!

San Pedro se vuelve más rock, más “convencional” si es que la banda puede darse ese lujo en algún momento, más 4/4, más corto, más energético, parte del soundtrack de un viaje por carro o motocicleta, igual de ruidoso, excelente.

Los ruidos lo-fi iniciales, preparan la entrada del piano y la batería en Letters To The Metro, track que regresa al ruidoso valle de la tranquilidad en el vaivén que el álbum está entregando, un track suave gracias al piano y al uso de las escobetillas en la batería… buen track.

Como era de esperarse, después de la calma algo distinto vendría en el álbm: George Square Thatcher Death Party es otro track más emparentado al rock que al post, también cantado y con las voces procesadas que van creciendo con el track. La banda sigue jugando con tu cerebro, llevándote de una experiencia a otra…

… y sí, How To Be A Werewolf pasa su primer minuto entre percusiones que bien podrían estar simulando pasos, mientras la guitarra y sus pocos acordes iniciales parecerían temerle al track hasta que arranca la batería y los arpegios se van integrando más notas y todo se siente ya en su lugar entrando el bajo en un track mucho muy disfrutable.

De nuevo los teclados parecerían dar un toque de tranquilidad a Too Raging To Cheers, aguanten un poco a escuchar el violín que se agrega y le da otro tono al track que a partir de ahí comienza a levantar las distorsiones y eleva el ruido blanco y de todos colores al track que va fabulosa y ruidosamente en crescendo.

De nuevo llega la tranquilidad con todo y voces en off  (¿En italiano?) con You’re Lionel Richie, un track que comienza tranquilo, lleno de sonidos por todos lados con la guitarra de protagonista, que se queda prácticamente sola durante dos minutos antes de invocar nuevamente a la distorsión en un tono oscuro y pausado mientras se agregan más distorsiones que lo convierten en un himno majestuoso.

Nos dicen que la versión mexicana incluye en exclusiva el último track Slight Domestic, que les recomendaré en EP o como puedan conseguirlo a quienes tengan otra versión: pianos, sonidos de violín, al que en un minuto se van integrando batería, bajo y que forman una ruidosa sinfonía que cierra perfectamente esta versión del álbum. Es Mogwai, no pueden fallar… y este álbum tiene algo que me está haciendo ponerlo bastante veces más los últimos tres de la banda… algo hicieron y lo hicieron mejor.

Jon Anderson & Rick Wakeman: The Living Tree

Jon Anderson & Rick Wakeman
The Living Tree (Gonzo Multimedia)
2010
[progressive]
Prod
: Rick Wakeman + Jon Anderson + Erik Jordan
Site: www.rwcc.com & www.jonanderson.com
Eval: 4/5
Art(e): Mark Wilkinson

Tracks

  1. Living Tree (Part 1) (4:04)
  2. Morning Star (4:30)
  3. House Of Freedom (5:38)
  4. Living Tree (Part 2) (4:37)
  5. Anyway And Always (3:51)
  6. 23/24/11 (6:25)
  7. Forever (5:33)
  8. Garden (3:23)
  9. Just One Man (4:46)

Músicos/Musicians

  • Jon Anderson – voz
  • Rick Wakeman – teclados

Reseña/Review

Este disco lo descubrí el año pasado casi en su salida, aunque lo adquirí en formato electrónico al inicio. Mientras retomamos conversaciones con nuestro viejo amigo Mack Maloney (quien también había sacado álbum el año pasado) quien arregló una entrevista algo accidentada con Jon Anderson en la que platicamos de este disco para recibirlo al inicio de este año en CD. Gracias Mack y gracias Jon por la entrevista, pero sobre todo por la música.

La verdad es que en varias ocasiones hemos discutido, ya sea con el Grillo o con Chuy cómo nuestros ídolos podrían llegar a envejecer musicalmente y normalmente vamos apuntando a que debe llegar una edad en la que las cosas deben tranquilizarse un poco, en donde quizá las funciones motoras y/o vocales deben adaptarse al cambio provocado por la edad y -por ende- la música adecuarse también. A veces puede llegar a dar pena una banda que con miembros en sus 60’s anden dando brincos por todos lados: comenzarán las caídas y se puede arriesgar en lo físico. Por muy bien que a algunos les haya parecido el Black Ice de AC/DC, por ejemplo, las cosas ya no son lo mismo y terminas diciendo que aunque la música está bien… parecería que dijésemos que está bien para su edad. Verlos es otra cosa.

Otros músicos cambian el rumbo sabiamente y pueden seguir sacando música que llame a los fans de hueso colorado o bien que atraiga a otras audiencias, navegando en géneros o subgéneros más suaves…

Con Yes, sin embargo ocurre algo curioso: su música ha tendido a ser más “tranquila” aún y con joyas progresivas como Siberian Khatru, Machine Messiah o The Gates Of Delirium en donde la velocidad viene del virtuosismo de los integrantes, pero incluso ahí, la calma prevalece… Agreguen a esto que siempre ha habido temas realmente suaves en el repertorio de la banda… parecería que hay un camino o patrón natural para la madurez (o el envejecimiento si quieres) hecho para que varios que hemos seguido a la banda y a sus integrantes, sigamos disfrutando y envejeciendo con ellos.

Dicho lo anterior, no sería bueno quedarse con la idea de que este es un disco de Yes “UnSquired”, más bien estamos ante el trabajo de dos músicos que se conocen desde hace varios años ya y que deciden realizar una obra suave, bastante suave, pero no por eso no disfrutable: todo lo contrario. La vena progresiva está ahí, en un disco en donde sólo vas a escuchar la voz de Anderson y los teclados (muchas veces hasta discretos…. sí, escucharon bien, discretos) de Rick Wakeman en un disco que termina siendo un excelente compañero para cuando quieres estar tranquilo, escuchando música e incluso hasta pensando…

Sólo colocar el disco y escuchar las primeras notas de piano con telones de teclados que quieren pasar desapercibidos con la única intención de agregar profundidad a Living Tree (Part 1), inconfundible, sabes que todo está saliendo de los dedos impresionantes de Wakeman, que hace que tocar un teclado parezca la cosa más fácil (y que ya que intentas hacer algo parecido te sientes totalmente incapacitado). Entra el otro instrumento inconfundible: la voz de Anderson, que en estos tracks suaves, parecería a momentos que no ha perdido casi nada con el tiempo. Un track casi pastoral, que te deja con una sensación de tranquilidad, como mucho de lo que vas a escuchar en el disco.

Se da paso a un track más serio, más enigmático que en este caso podría llegar a ser un track del siguiente Yes, quizá hasta en cámara lenta, aunque es el que trata de escucharse más rock, más de volver a las raíces: Morning Star.

House Of Freedom, sigue con el mood del primer track… pausado, tranquilo, recordando los años de Anderson con Vangelis de alguna u otra forma…

Living Tree (Part 2) parece exhibir lo mejor de los años solistas de ambos músicos, sí es una continuación de la primera parte, pero y a estas alturas del disco, donde ya se descubre de lo que se trata, el sonido, el mood y todo lo que escuchas hace sentido y se mantiene con Anyway And Always y su sonido más sinfónico a cargo -todo el tiempo- de los teclados de Wakeman: un track a ponerle atención.

Forever parecería una tercera parte de Living Tree, por lo que parecería hasta cierto punto monótono en algún momento, sin embargo, ya hacia la mitad vuelve a aparecer la magia de los músicos cambiando las cosas (siempre dentro de la suavidad de todo el álbum).

Hay dos tracks en el disco que hacen una diferencia grande (e incluso comercialmente hablando podrían ser bien recibido): 23/24/11 uno de los mejores logrados por el dueto y la ligera Garden, casi un arrullo para niños… una maravilla de esas que te dejan flotando y viendo todo color de rosa.

El disco cierra con Just One Man sin cambiar en absoluto nada en el disco, y -como dije antes- dejándote con una tranquilidad pasmosa que quizá algunos necesitamos enmedio de estos tiempos violentos que estamos pasando.

Sí tuve que darle varias vueltas al disco, y en cada una fuí apreciando más y queriendo más la música de este par que son parte de mi DNA musical…