Porcupine Tree: Fear Of A Blank Planet

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Porcupine Tree
Fear Of A Blank Planet
(Roadrunner/Atlantic)
2007 [04.23, 04.16 UK]
[hard progressive psych rock]
Prod
: Porcupine Tree
Site: http://www.porcupinetree.com
Tracks @ MySpace: http://www.myspace.com/porcupinetree
Eval: 5/5
Art(e): Carl Glover (Aleph) + Lasse Hoile (foto)

Tracks

  1. Fear Of A Blank Planet (7:28)
  2. My Ashes (5:07)
  3. Anesthesize (17:42)
  4. Sentimental (5:26)
  5. Way Out Of Here (7:37)
  6. Sleep Together (7:28)

Músicos/Musicians

  • Steven Wilson – voz + guitarras
  • Richard Barbieri – teclados
  • Colin Edwin – bajo
  • Gavin Harrison – batería

con/with

  • Alex Lifeson – guitarra (solo) (3)
  • Robert Fripp – soundscapes (5)
  • John Wesley – voz (coros)

Reseña/Review


by Ciro Velázquez

Steven Wilson la vuelve a hacer… es una máquina de música en todo el sentido de la palabra, no conforme con el tiempo dedicado en Israel a Blackfield, para el Blackfield II, termina con Porcupine Tree el noveno disco de estudio de la banda y ¡de qué forma!. Hace unas semanas comentábamos en el programa de radio que estaba haciendo falta ese disco matón, el killer CD que perfilase para disco del año sin discusiones: helo aquí. y todavía no estamos ni a la mitad del año. El resto de las bandas tendrán que esforzarse… y mucho.

Todo está en su lugar, en un concepto que amalgama de todo y lo hace de forma casi orgánica entre Wilson, la banda completa como grupo y lo que se hace desde la composición, arreglos y hasta el sonido… ¡vaya! (y eso que no tengo la versión de 5.1 canales, que pronto tendré… ja!).

El disco arranca con el track homónimo a esta entrega: guitarras arpegiadas, un bajo que le da un tono oscurísimo al arranque del disco mientras entra la batería (qué buen trabajo de Harrison… desde In Absentia ha sido parte importante del mood de los Porcs). Con voces distorsionadas entre el In Absentia y Deadwing… algo de hard, sin serlo (las guitarras y la base rítmica haciendo un trabajo ágil, rápido, agresivo) al estilo del ya comentado In Absentia… y con los cambios característicos ya de la banda de una canción “tranquila” hacia la contundencia de los músicos…en riffs duros, hards… de hecho la sensación es muy parecida a In Absentia, el impacto es bueno, cosa que no me sucedió igual con Deadwing (que es un excelente disco también).

My Ashes, cambia el mood a algo más tranquilo… dreamer… acompañado de teclazos al piano bien colocados en tiempo por aquí y por allá… arreglos de cuerdas por todos lados en este corto pero excelente track, que te lleva al lado psíquico (que no psicodélico) de la banda, ese que te deja aturdido hasta el cerebelo, sobre todo porque sabes que lo que sigue es una nueva sorpresa….

¡Y vaya sorpresa! Anesthesize puede ser el mejor track del año… El arranque de Harrison en los tambores, mientras los teclados dulces y triángulos y percusiones adornan el inicio de los casi 18 minutos de éxtasis de este inolvidable track. Un track muy tranquilo durante los primeros 4 minutos después de los cuales entra un requinto de guitarra que anuncia el primer cambio… sonidos en off… para que un minuto después, los graves en la guitarra distorsionada, bajo y batería (y el excelente teclado al fondo) te vayan preparando mentalmente … y esperas … y esperas (como otro Voyage 34)… y comienza el ansia… y qué buena la batería… y qué buenos los arreglos… cuando más de un minuto después arranca el hard… el casi metal de varios tracks de los Porc… y te regresan al loop… continúa el ritmo… puro ritmo…. la voz frágil de Wilson que cómo combina bien con lo que hay atrás… ya estamos acostumbrados y la combinación funciona y la combinación no te permite decir que sea hard, que sea metal, Porcupine Tree hace su música como pocas bandas pueden decirlo… haciendo lo que los demás no pueden hacer… Acercándote al minuto 10 un pequeño crescendo… que anuncia que viene otro cambio, otro cambio que se da y para bien… atención al minuto 11… ahora si, durante un minuto el hard se hace presente pero de una manera natural, y el cambio es drástico… qué track!! Sigue un breve impasse… viene otro cambio… una círculo de voces… lento, dreamy, sublime y todo después de ese hard impresionante… psych es la palabra. Este track hace honor a su nombre… esto llega al cerebro, casi sin pasar por el oído… todo lo demás está anestesiado y el proceso se da a lo largo de todo el track casi sin que lo notes. Sí, los Porcs saben hacerlo: juegan con tu psique.

Anesthesize debió haber sido el último track. Difícil poner atención después de lo que acaba de pasar y, sin embargo, Sentimental también es capaz de tocar fibras con su piano lento que crece acompañándose por la base rítmica… el track lento, el track suave del disco, ecos, sonidos electrónicos por aquí y por allá…. bonito track.

Way Out Of Here y la voz quebradiza de Wilson casi susurrando en el inicio de este track que tiene sus cambios más agresivos, dejando esa sensación que sabe dejar muy bien la banda.

El disco se despide con un Sleep Together, que arranca suave pero energético a base de la batería y las atmósferas en el fondo, a medida que se prepara para despegar, lo que hace casi dos minutos después al nuevamente distorsionar la voz y agregar volumen a la distorsión de la guitarra y al bajo, mientras los teclados en el fondo crecen y crecen. ¡Qué buen bajo!

Pocas bandas crean su propio género. Vaya que Porcupine Tree ha navegado por varios estilos definiendo el suyo propio. Se están volviendo inconfundibles.

Es muy posible que este release ensombrezca el otro que espero tener por estos días con Marillion y su Somewhere Else (malas críticas) e incluso a Rush y Snakes & Arrows … Insisto, difícil la tienen las otras bandas. No te lo pierdas… es el disco matón del año… no hay lugar a dudas… no le pienses, haznos caso!!


by Jesús Díaz

No cabe duda que el Sr. Steven Wilson es un genio. Es prolífico, ayudando aquí, produciendo acá, colaborando en este otro lugar. Pero su principal proyecto es Porcupine Tree y se agradece sobre manera que no lo descuida en lo absoluto.Tenemos ahora Fear Of A Blank Planet, la última maqueta de la banda inglesa y es un portento de disco, total y absolutamente redondo.

Fear Of A Blank Planet. Un intro largo de guitarras arpegiadas y teclados atmosféricos hasta que entra la bateria (ojo, este instrumento juega un papel importante a lo largo del disco). Voces procesadas, rasgueos fuertes de guitarra (sin llegar a decibeles metálicos) hasta llegar a los inconfundibles y característicos coros que hacen la música de esta banda tan convincente y a la vez accesible. Un buen comienzo, pero solo un pequeño atisbo de lo que está por venir.

My Ashes. Una canción suave, melancólica, algo así como el Lazarus de este disco. El inicio con un piano rhodes nos recuerda por momentos a No Quarter de Zeppelin. Estoy seguro que este mismo intro es el que usan al abrir los créditos de su reciente DVD en vivo. Aparece en breve una voz susurrante, nítida con tímidos rasgueos de guitarra acústica, misma que al llegar al coro se funde con cuerdas (creo que es la primera vez que las usan). La melodía es hermosa y estarás por días repitiéndola en alguna parte de tu subconsciente, que parece ser es el área donde mejor trabaja la música de Porcupine Tree.

Anesthesize. Desde Sky Moves Sideways la banda no escribía un track de más de 15 minutos y no podían haber escogido momento mejor. No podrían haber escrito un track mejor, de hecho. De nuevo, Gavin Harrison hace todo un despliegue de buen gusto con las percusiones – siempre en primer plano – al inicio de la canción, donde aparece otra (si otra) bella melodía que aunque es simple parece contrastar con todo lo que pasa tras bambalinas. Entonces, alrededor del minuto 4 transcurrido aparece un contundente solo de guitarra cortesía de Alex Lifeson de Rush que termina por despejar las dudas (si algun ingenuo todavía las tenía) de que estamos frente una canción de esas que solo se escriben cada cierto número de años. Ritmos sincopados, con todos los instrumentos jugando un papel importante, a tiempos distintos creando una tapiz sónico indescriptible. De repente, la guitarra toma el control, con los riffs mas fuertes quizás de todo el disco creando un ritmo que desafiaría al más estoico de todos, al alma más impávida y gélida del planeta a no llevar el ritmo con la cabeza. Un mellotron suave de fondo, casi imperceptible da pie a la voz siempre bienvenida de Steve que gime “the dust in my soul makes me feel awake in my legs”. Wow…y apenas vamos a la mitad de la canción. Entrando al minuto 11 estamos ante la evidente fascinación del Sr. Wilson por los ritmos acitronados de Tool/Opeth/Meshugah y demás bandas de metal cerebral y es aquí donde no aguanto más y me paro a hacer mi obligado headbanging. Temo decir dura solo un breve tiempo porque pareciera que es en este momento que se disipa la tormenta (¿o que entras al vórtice del huracán?) y aparece un remanzo, con un pasaje lento que nos lleva de la mano, sedándonos hasta el final. Es así como termina la mejor canción que haya escrito Porcupine Tree en sus casi 25 años de existencia.

Sentimental. Track atmosférico, que bien podría haberse desprendido de Stupid Dream o de Lightbulb Sun. Caray, no sé cuántas veces voy a decir esto, pero va de nuevo: aparece oooootra bonita melodía en el coro, con suaves arpegios de piano. El cuerpo agradece este tipo de descansos después de que ha sido expuesto a tareas demandantes con fue el escuchar el track anterior.

Way Out Of Here. Otra participación de lujo tenemos aquí con el Señor Robert Fripp de King Crimson imprimiendo su sello con sus tradicionales soundscapes. Como es de esperarse estamos ante el corte más obscuro, menos inmediato pero no por eso menos reconfortante del disco. Por última ocasión, aparece algun rasgueo metálico de guitarra sólo para no dejarnos olvidar de quién se trata.

Sleep Together. Para cerrar el disco (si, todo tiene un fin…sniff!) la banda escoge este tema, también obscuro y con muchas atmósferas, loops y cuerdas. Richard Barbieri en los teclados y efectos electrónicos se pone a par con Colin Edwin en el bajo para hacer evidente que no son solo acompañantes sino piezas fundamentales en el sonido de los porcs.

Y así, sin más, se me caen las lágrimas al terminar de escuchar semejante obra de arte. Creo yo un disco mayor no solo en la discografía de la banda ni en el panteón de los grupos progresivos, sino del rock en general. Un disco por el cual muchos otros serán medidos cuando el tiempo llegue.